Manual de uso del blog en la empresa. Mi primera reseña (escrita) literaria

Un libro que sorprende, o que me ha sorprendido, por el buen envejecer que ha tenido. Cinco años en informática, y más aun en temas relacionados con internet y las redes sociales, es como toda la historia de la humanidad. Hace cinco años Twitter y FaceBook daban sus primeros pasos. Eran unos recién nacidos y ahora avanzan hacia la ¿madurez? ¿vejez?

Pero empecemos el peloteo, digoooo, la crítica del libro por el principio.

El Título

Queda claro a quien va dirigido. No deja dudas. Y con el subtítulo aclara de qué van los blog: conversación. La cuestión es que una vez que te adentras en sus páginas te puedes dar cuenta que no solo sirven sus apuntes para quien en principio va dirigido. Tampoco es que todas las páginas nos vayan a servir en nuestro blog personal, pero la mayoría de los consejos y normas sirven también para blogs personales o profesionales. Y leyendo la letra pequeña del título del manual, es decir, quitándole al título las tres últimas palabras también sería un buen manual.

Los Capítulos

Pueden parece muchos capítulos para poco más de 100 páginas de manual, son nueve capítulos principales y 32 subcapítulos, pero se agradece que la extensión de cada uno de ellos no sea mayor. De esta manera, y teniendo en cuenta que estamos adentrándonos en el universo de la blogosfera por primera vez y tenemos todo por descubrir, podremos ir haciendo pequeñas paradas y ver que aquello que está impreso se corresponde con lo que nos encontramos en la realidad.

Los capítulos nos irán llevando de una manera lenta pero sin pausa desde la definición del blog y las cualidades que, según este y otros bloggers, debe tener un buen blog, pasando por las herramientas y formas que podemos emplear para publicar posts, medir influencias, seguir otros blogs o reclutar lectores. Nos hace un repaso de lo que lo que los entendidos creen que debe ser la comunicación empresarial en este siglo (escuchar, escuchar y escuchar) y finalmente nos da las pautas que se pueden seguir para utilizar nuestro blog como herramienta de marketing correctamente. Sin olvidarnos, no podía ser menos, de las recomendaciones personales, 22 nada menos, sobre a quien seguir o a quien leer para no perdernos al dar nuestros primeros pasitos.

 

Todo lo anterior no significa que no haya envejecido. Lo ha hecho bien, tal y como he indicado en las primera línea. Pero el tiempo pasa y eso se nota. Hay herramientas, citas, afirmaciones que ya no son lo que eran. Es nuestro trabajo, trabajo que todo buen blogger no debe dejar de realizar nunca, actualizar toda esta información. No por ello deja de ser una buena lectura para quien quiera iniciarse en el apasionante mundo del blog, empresarial o no, y para tener las primeras referencias de blogs que se pueden seguir. De hecho, entre los otros muchos a los que se referencia en el manual, Lorena Fernandez (http://loretahur.net/ o @loretahur) y Jorge de La Herrán (http://www.elagoranteaberrante.com/ o @MrLugosi) siguen siendo bloggers de importantes en la blogosfera, ella muchísimo más que él.

Lo que sí que queda claro, es que Alberto Ortiz de Zarate Tercero, o @alorza, no deja de seguir ninguno de sus consejos en su propio blog http://eadminblog.net/, aunque este no pueda ser considerado un blog de empresa.

Debates #CMFuned: El universo de los foros y los blogs

Kaixo a todas

No entiendo muy bien la razón del debate de si los foros son herramientas 1.0, 2.0 o de “transición”. Los automóviles nacieron en el siglo 19 y no por ello se consideran herramientas de ese siglo. Han evolucionado y se han adaptado. No los consideramos herramientas de transición entre la carretilla y un transbordador espacial, ¿no? Y siguen llamándose automóviles.

Los foros también han evolucionado y se han ido adaptando a las necesidades del momento. Aunque esencialmente son lo mismo que cuando nacieron, es decir, una red social a la que se accede con o sin invitación y con o sin registro previo y que permite hablar de un tema de interés común con otros usuarios del mismo. Partiendo de que tomaron el nombre de los históricos “foros” romanos (“primitivas” redes sociales) debido a que su funcionamiento es básicamente el mismo: quien tiene algo que decir lo dice respetando la palabra del resto, y contestando o no a las preguntas lanzadas por el resto de los participantes.

Decir que es una herramienta 1.0 no tiene sentido, cuando, como ha comentado mi compi Olga, estamos utilizando esta herramienta para formarnos como CM. Si fuera una herramienta 1.0 o de transición no nos serviría para afrontar las necesidades generadas en la web 2.0. O empresas como Microsoft no tendrían foros tan importantes como los que tienen para resolver las dudas de los usuarios sobre sus productos por los propios usuarios de sus productos: Microsoft TechNet; Google sus Foros de Soporte de productos, … Las empresas confían en los foros y en sus clientes (lo cual no quita para que haya administradores de los foros supervisando).

Cuando me refiero a que los foros han evolucionado es porque lo han hecho de diversos modos. Algunas de las evoluciones son de nivel técnico o de programación y no son visibles a los usuarios, aunque se notan en el propio funcionamiento. Otras son completamente visibles: de los primeros foros en los que el mensaje estaba empaquetado entre “nombre y fecha” únicamente hasta los actuales foros en los que además de esos dos datos se añaden la ubicación, firma, avatar, citas de otros post e incluso hilos,… Por no hablar del propio diseño del foro. Un ejemplo de poco diseño es este mismo, pero hay otros que son completamente coloristas y que incluso tienen insertada publicidad.

Hablando de este foro, Moodle es una herramienta de e-learning completamente 2.0 (valga la redundancia), e incorpora los foros como herramienta completamente válida para la educación  2.0.

Y por supuesto también me refiero a los cambios de nombre que han sufrido. ¿Quién no conoce los grupos de Facebook? ¿Qué son sino foros con otro nombre? El funcionamiento de estos grupos es el mismo que el de un foro. Si es blanco y en botella, es leche. Más famosos y usados son los Grupos Yahoo y los Grupos Google. Incluso se puede apreciar que Google sigue utilizando la palabra foro o fórum para referirse a los grupos.

También son una evolución, que podríamos llamar micro-foros, los espacios que hoy día la mayoría de diarios, publicaciones de revistas, canales de televisión o YouTube disponen al final o debajo de las noticias, artículos o videos. Dan pie a que los lectores expresen su punto de vista sobre lo escrito o visto, a ampliar la noticia o a matizar…

 

 

Los Blogs. Ah, los Blogs. Esos medios de expresión muertos según algunos analistas y gurús que ni pienso mencionar. No me merecen credibilidad ni publicidad.

¿Quién se iba a imaginar que algo tan sencillo pudiera crear una revolución? Sencillo, ya que se trata única y exclusivamente de escribir sobre lo que a mi me interesa de la forma que a mi me interesa y con la extensión que yo quiera darle. Tienen algo que ver los actuales con aquellos que surgieron por primera vez a finales del siglo pasado, y es que sigue basándose en lo que “yo quiero”. Hay blogs que incluso lo dicen, como el Teleoperador justo antes de la caja donde si queremos podemos escribir nuestros comentarios.

Sencillo porque en sus inicios era una forma muchísimo más simple que una pagina web: más sencillo de crear, de gestionar, de “actualizar” y de mantener. No era necesario saber nada más allá que “escribir”. Y eso era lo que diferenciaba y diferencia a unos blogs de otros. Y precisamente estas características son las que han hecho de los blogs una herramienta buenísima para la información. Una de las herramientas, posiblemente la primera y todavía la más importante, que ha contribuido a la democratización de la información, mal que les pese a muchos.

El resto de añadidos (multimedia, enlaces, nubes de palabras, buscador,…) son relativamente accesorios. Es verdad que algunos son conocidos por sus fotos (fotologs), por sus videos (videologs) u otros aspectos y no por lo que se escribe en ellos, pero los más más de todos son los que mejor escritos están.

Y esto creo que se debe a que periodismo no solo lo ejercen aquellas personas que han estudiado esa carrera en la universidad.  Una buena periodista puede ser la hija de la vecina de la prima de mi amiga Puri, que tiene 45 años y no estudió la carrera, pero lee mucho y le interesan las personas. No quiero meterme con los periodistas “de carrera”,  pero últimamente estamos viendo que algunos son más “mercenarios” que periodistas. Por lo que atribuir los tintes populistas del periodismo actual a los y las bloggers no me parece nada correcto.

Y para terminar, creo que un buen blog debe contar con dos características: la primera es que comunique con cierta periodicidad. No seré yo quien le dicte cada cuanto y con cuanta extensión debe publicar, pero sí que sea lo más constante posible. Y la segunda es que se escriba con corrección, es decir, que lo que quiera contarme me lo cuente de una manera que no me haga plantearme no volver. No digo con objetividad, ya que creo que la subjetividad es una de las grandes bazas de los blogs, ni digo que no pueda usar palabras malsonantes. Me refiero a que logre transmitirme aquello que desee.

No voy a recomendar ninguno, ya que sigo 82 blogs de temáticas diferentes, y si tuviera que recomendar alguno no sería justo con el resto de los que sigo y leo.

Pineando fotos de Facebook

¿A quien no le ha ocurrido? Vemos una foto mientras curioseamos por Facebook, o si alguno de nuestros amigos pone una foto interesante en su timeline, y queremos guardarla en nuestro Pinterest, de manera que la tengamos más a mano. El caso es que Facebook no permite, de momento, que usemos el botón “Pin It” de nuestro navegador (hay que añadirlo a mano, ¡eh!, no viene por defecto) y si lo hacemos nos salta un mensaje de información: “Sorry, can’t pin directly from facebook”. ¡Acabose! Tampoco es para tanto. Es un poquito más largo, pero se puede hacer muy sencillamente. en primer lugar, pulsaremos con el botón derecho sobre la imagen. En el menú que se despliega, haremos click sobre “ver imagen”. Esto hará que en el navegador sólo veamos la imagen que hemos elegido, aunque en realidad no hemos salido de la red social. Y ahora sí que podemos usar nuestro botón “Pin It” sin problemas. Cuando hayamos terminado de pinear, utilizaremos el boton “atrás” del navegador para volver al timeline en el que estabamos.

Sencillo, ¿verdad?

¿A quien no le ha ocurrido? Vemos una foto mientras curioseamos por Facebook, o si alguno de nuestros amigos pone una foto interesante en su timeline, y queremos guardarla en nuestro Pinterest, de manera que la tengamos más a mano. El caso es que Facebook no permite, de momento, que usemos el botón “Pin It” de nuestro navegador (hay que añadirlo a mano, ¡eh!, no viene por defecto) y si lo hacemos nos salta un mensaje de información: “Sorry, can’t pin directly from facebook”. ¡Acabose! Tampoco es para tanto. Es un poquito más largo, pero se puede hacer muy sencillamente. en primer lugar, pulsaremos con el botón derecho sobre la imagen. En el menú que se despliega, haremos click sobre “ver imagen”. Esto hará que en el navegador sólo veamos la imagen que hemos elegido, aunque en realidad no hemos salido de la red social. Y ahora sí que podemos usar nuestro botón “Pin It” sin problemas. Cuando hayamos terminado de pinear, utilizaremos el boton “atrás” del navegador para volver al timeline en el que estabamos.

Sencillo, ¿verdad?

¿A quien no le ha ocurrido? Vemos una foto mientras curioseamos por Facebook, o si alguno de nuestros amigos pone una foto interesante en su timeline, y queremos guardarla en nuestro Pinterest, de manera que la tengamos más a mano. El caso es que Facebook no permite, de momento, que usemos el botón “Pin It” de nuestro navegador (hay que añadirlo a mano, ¡eh!, no viene por defecto) y si lo hacemos nos salta un mensaje de información: “Sorry, can’t pin directly from facebook”. ¡Acabose! Tampoco es para tanto. Es un poquito más largo, pero se puede hacer muy sencillamente. en primer lugar, pulsaremos con el botón derecho sobre la imagen. En el menú que se despliega, haremos click sobre “ver imagen”. Esto hará que en el navegador sólo veamos la imagen que hemos elegido, aunque en realidad no hemos salido de la red social. Y ahora sí que podemos usar nuestro botón “Pin It” sin problemas. Cuando hayamos terminado de pinear, utilizaremos el boton “atrás” del navegador para volver al timeline en el que estabamos.

Sencillo, ¿verdad?

¿A quien no le ha ocurrido? Vemos una foto mientras curioseamos por Facebook, o si alguno de nuestros amigos pone una foto interesante en su timeline, y queremos guardarla en nuestro Pinterest, de manera que la tengamos más a mano. El caso es que Facebook no permite, de momento, que usemos el botón “Pin It” de nuestro navegador (hay que añadirlo a mano, ¡eh!, no viene por defecto) y si lo hacemos nos salta un mensaje de información: “Sorry, can’t pin directly from facebook”. ¡Acabose! Tampoco es para tanto. Es un poquito más largo, pero se puede hacer muy sencillamente. en primer lugar, pulsaremos con el botón derecho sobre la imagen. En el menú que se despliega, haremos click sobre “ver imagen”. Esto hará que en el navegador sólo veamos la imagen que hemos elegido, aunque en realidad no hemos salido de la red social. Y ahora sí que podemos usar nuestro botón “Pin It” sin problemas. Cuando hayamos terminado de pinear, utilizaremos el boton “atrás” del navegador para volver al timeline en el que estabamos.

Sencillo, ¿verdad?

¿A quien no le ha ocurrido? Vemos una foto mientras curioseamos por Facebook, o si alguno de nuestros amigos pone una foto interesante en su timeline, y queremos guardarla en nuestro Pinterest, de manera que la tengamos más a mano. El caso es que Facebook no permite, de momento, que usemos el botón “Pin It” de nuestro navegador (hay que añadirlo a mano, ¡eh!, no viene por defecto) y si lo hacemos nos salta un mensaje de información: “Sorry, can’t pin directly from facebook”. ¡Acabose! Tampoco es para tanto. Es un poquito más largo, pero se puede hacer muy sencillamente. en primer lugar, pulsaremos con el botón derecho sobre la imagen. En el menú que se despliega, haremos click sobre “ver imagen”. Esto hará que en el navegador sólo veamos la imagen que hemos elegido, aunque en realidad no hemos salido de la red social. Y ahora sí que podemos usar nuestro botón “Pin It” sin problemas. Cuando hayamos terminado de pinear, utilizaremos el boton “atrás” del navegador para volver al timeline en el que estabamos.

Sencillo, ¿verdad?