El botón don’t like de Twitter

Agradable sorpresa que me he llevado al enterarme. Por fin una red social que hace caso de los usuarios al respecto. Entiendo el miedo que le tiene FaceBook a un botón con esa acción. No está, no estamos, la sociedad para muchas risas. Los i_likes han disminuido, o esa es mi impresión, mucho. Si a ese descenso de ver el lado positivo de las cosas y expresarlo, le sumáramos el efecto de ver llenarse los time_lines  de muchas páginas de marcas de todo tipo con las quejas “rápidas” de las usuarias, al problema generado a nivel mundial por el querer llevarse a la tumba tropecientas cosas cual si fueran faraones del antiguo Egipto de algunos aficionados a (no) pensar en las consecuencias que acarrea no ver más allá de las propias narices habría que sumarle una enfermedad mental colectiva y endémica. Los efectos serían devastadores en la cotización en bolsa para la compañía de MZ.

Y el hecho que en Twitter exista me parece de un valor incalculable. Vale que no es una red social, dicen los entendidos que es una red de contenidos o de noticias, y que no funciona (ah, no?) como FB ni como G+, pero sigo pensando que es dar el poder real de su TL a quien de verdad debe tenerlo. Al fin y al cabo la información que subo a la red es mía digan lo que digan. Es mi punto de vista sobre algo, aunque no añada ni una sola palabra. O es mi creación y uso el escaparate 2.0 de moda para promocionarlo. Que no me cobren en euros su uso no significa que no me estén cobrando ni que no estén ganando dinero. Y lo ganan en base a su trabajo, no al mio. Si quieren ganar dinero con mis creaciones tendrán que pasar por caja. Digan lo que digan.

Ahora bien, para escaparates como Pinterest o Pinspire o Flickr o MySpace (YouTube lo tiene y poca gente lo usamos, tendemos más a usar el desinterés) debería ser un botón obligatorio. Es la forma en que las personas (prosumidores que nos llaman) que guiamos el ratón que mece la cuna podemos informar al creador de nuestra opinión de una forma sencilla, rápida e indolora.

A lo que iba. Hoy (ayer en realidad) un amigo de Twitter, y de MundoReal, ha hecho uso de ese botón. Le estaban agobiando una serie de personas que intentaban salvar, del agujero en el que se había metido él solito, a un prepotente que no podía hacerlo solo. Uno de tantos muchos y muchas que lo único que quieren es que las cosas sigan para ellos y los de su calaña como han venido siendo hasta ahora. Personas que no ven más allá de sus amplias barrigas alimentadas con el sudor y esfuerzo de trabajadores y trabajadoras que les otorgan su confianza cada cuatro años y que cada cuatro años vemos que no es verdad todo lo que nos han contado durante, oficialmente, quince días.

Mira que me he reído leyendo al dueño, y al séquito, de la opinión de cientocincuentaytresmil razones de extremeños y extremeñas. Me han alegrado, sus comentarios, este sábado de en medio de las vacaciones de primavera. La ignorancia explicita de este tío no es denunciable, no por que lo que diga son tonterías que se emplean para desviar el tema de lo realmente importante, si no porque lo que sí dice hace ver qué tipo de pensamientos saltan entre sus escasas neuronas.

La parte más divertida, cómo no, ha llegado cuando los tres actores principales de la obra estaban bajando el telón debido a que el guión dejaba ver sus carencias, y uno que no es capaz de aplicar en su casa lo que se supone debería, por su [falsa] visión de lo que es la vida, ha querido dar por zanjada la disputa haciéndose el graciosillo para desviar, nuevamente, el tema y que mañana no vaya a más.

Así que ya sabéis, mañana, más. Pero en el otro canal.

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